jueves, 12 de julio de 2012

negándose a la paz o la libertad de escribir


Melancolizando 

¡Qué costumbre tan pérfida la del poeta la de sumirse por entero en la agonía de la melancólica quimera!
Es como si necesitara abrir surcos violetas en sus venas 
como si su vida pendiera de beber de una sucia copa la nostalgia inmensa

Se encierra en su albedrío concéntrico 
derribándose al oscuro placer de perecer por perecer
negándose a la paz o la libertad de escribir sobre los sumerios en las nubes
o de cantar por cantar las albricias en los cantábricos albores 

Decide enlutar su mirada aun cuando la primavera le ha tocado la guitarra
desviviéndose por sentir dolor en el filo de sus sueños 
anhelando con locura tristeza en la piel de su amargura para lograr los mas hermosos y febriles versos
de esos que nacen del mismo centro de un melancólico desenfreno

Muchos no entienden esta enfermiza alevosía 
y hay quienes lo juzgan mientras que de loco perdido lo tildan
cuando otros le definen como manipulador altruista
pues dicen que adquiere lo que desea pero nos regala eterna y bella poesía

Oscuro, taciturno, lóbrego 
otoñal, avernal, amante del invierno
podría plasmarse primaveral aun cuando de bruma entibie su terciopelo
Fuerte, agónico, visceral
zahareño, racional irracional
suele ser paradójico en su versar
con el fin de alcanzar las estrellas al caminar sobre el lago de azul cristal

Defiende con el alma toda posibilidad de llorar sobre las algas idealizando su tirano despecho
mientras somatiza su celo con el añil color del cielo 
t su alma la rescata de sus temores al conjugarlos con sus razias metáforas y su retoricismo histriónico desconcierto

Yace dormitando sobre las aguas espesas de la melancolía inmensa
divaga por las praderas de la penuria haciendo las paces con la penitencia 
renunciando a la sonrisa distante de la niebla que cubre la esencia de la musa y su vendimia
muriendo de triste y fría felicidad porque finalmente ha logrado un poema de amor 
y amor al amar 


Viento Serena
(Lala©201
2)

defendiendo la locura de mi alma y silencio


Horas

He descartado la idea de perecer en el silencio
de quedar muda mientras las anémonas bailan en agónico desenfreno
He decidido parir con dolores hermosos palabras que recuperen mi nostalgia
y bordar en mi pecho la alquimia febril de una conciencia sin secretos en su falda
Ayer descubrí que aún quedan perlas sueltas en el baúl oscuro de los recuerdos
y versos sin engarzar en la diadema que cubrirá en algún momento la nívea melena de mi esencia muerta
Mas hoy de frente a mi misma cubro con mis besos la desnudez de mi tibia brisa
defendiendo la locura de mi alma y silencio
de las alimañas que rondan las puertas grises con un tormento
Del mañana no se los colores del alba 
no le conozco la risa ni el llanto
ni la voz ni la mirada
desconozco su rostro alegre o su impúdico quebranto 
pero no me importa cómo se vista para ser parte de mis consignas o letargos 
pues el hoy
el hoy aun no se me acaba y es quien en este instante calienta mi sonrisa
mientras acaricia con fuego vivo mi cuerpo
He descartado la idea de perecer en el silencio
de enmudecer mientras las algas naranjas flotan en el valle de mi congoja
He decidido parir con dolores coloridos los versos que aun corren por los pasillos azules de este universo cautivo
y bordar esas perlas sueltas en mi pecho hueco 
haciendo un nido de nostalgias blancas para esa musa que desnuda sobre la mesa polvorienta baila

Viento Serena
(Lala©2012)

la caricia tierna sobre la arena vívida de mi alma


Luciérnagas en silencio 


Guardo en algún lugar de mi memoria la sombra de un ocaso 
el latido ínfimo de un letargo
el susurro íntimo de un orgasmo
Oculto en la membrana conspicua de la alborada
la mirada nívea de una sonata
la caricia tierna sobre la arena vívida de mi alma
unas cuantas gotas de sueños de luciérnagas que sobre vuelan en el vergel de mis teoremas y esperanza
Entre las láminas azules de mi libreta escribo lo que cantan los jazmines en mis trenzas
dibujo sin mirar los recuerdos que aun no tengo entre mi vientre y mis venas 
Trazo sin pensar los esbozos de una musa desnuda y sin cadenas
mientras juego a desempolvar los cuadernos que contienen los versos que aun no recuerdo
porque aun no son parte de mis verbos
Sigo enajenada entre los besos del sereno con el que despierto
y la nostalgia lastimera que abraza sin piedad mi cuerpo
esperando que el silencio despierte del ensueño en el que tiene sumergido mis desvelos 


Viento Serena
(Lala©2012)

Vivo aclimatada a la nostalgia


Estrategia

No es la melancolía lo que se enreda entre las faldas de mis venas
tampoco es la angustia lo que define mis días en esta movediza y tibia niebla
No son estos dolores los que dan nombre a mis momentos y dilemas
ni los cruentos sinsabores los que derriban las paredes del recuerdo en las carnes entre mis piernas 

Vivo aclimatada a la nostalgia 
felicidad con agonía dentro de las sombras que dan luz a mis pisadas 
Espero sin prisa por el tranvía que le robó el virgo a mi sonrisa
sentada en la silla rota 
esa que está debajo del dintel sucio que sostiene el alma de mi congoja

Hoy ha despertado el sueño que habita en mi ombligo
ha resurgido la irreverencia sacrílega de mis sigilos
han vuelto a copular entre la hiedra y las piedras, mi musa y la quimera 
gimiendo mientras sufren serenamente 
esperando que el ocaso les fecunde sus vertientes con la punta de la lengua

Viento Serena
(Lala©2012)

de gardenias negras


Vuelven 

Pasan los tiempos 
Pasan 
Los tiempos pasan dejando en mi piel la fragancia mística del ocaso 
alterando mis hormonas
distrayendo la nostalgia de mis letargos
para fracturar la mirada perdida de mi musa elucubrada 
la que se ha perdido por las calles de mi embargo quebrantado

Se inundan mis susurros de gardenias negras 
tatuando en los arcos de mi brisa
las palabras que evocan mieles y llovizna
dejando a la vera de la aurora traviesa y endrina
la sustancia febril de la quimera que se desplaza conspicuamente 
sobre las aguas violáceas de un agónico letargo

Vuelven entonces ellas
cual vaharada de nostalgias plateadas
las libélulas con alma hasta el jardín de mi esperanza
traen en sus alas los recuerdos de mi infancia 
y en sus silencios ocultan los espejismos de mis sueños muertos 
los llantos y los cuentos rotos

¿Qué mas me queda?
Sólo una cosa me queda
agarrar con firmeza la pluma 
y así enfrentar esos fantasmas
derramando sin piedad sus tormentos 
mientras escribo una leyenda nueva en mi libreta 
y transfundo la tinta de la esperanza en mi moribunda lengua


Viento Serena
(Lala®2011)

mientras en mi cimiente late un corazón marchito


Ensimismada renace

Taciturna y erosionada divago en el laberinto de los silencios 
Enfrentando un dolor que me parece nuevo
¿Nuevo?
Nuevo 
Como nuevo es el lamento que emerge de la cavidad nívea de mis senos

Tranquila y serena
hundida en la tibieza de mi pena
pensando y elucubrando 
sumerja en las redes de un dilema 
¿Existirá una alquimia endrina en las rimas de mi poema?
¿Sucumbirán los arcanos del Parnaso tras las angustias idílicas de mis pleonasmos?
Y mientras mas sucumbo ante mis teoremas 
mi alma
aunque serena
se confunde entre las rocas blandas y la verde niebla 

Envuelvo mi esencia en la densa y tensa tristeza
en velos de nostalgia 
en mantos de seda cruda color violeta 
Asperjo fragancia sobre las manos de mi tormenta 
dejando mis pies y mis senos al descubierto
pues no hay sandalias que puedan cubrir las alas de mis momentos 
y las mariposas liban de la cúpula amarga de mis tormentos 

Pienso, pienso 
Pensando, pienso 

Me detengo ante las dudas de mi musa sin darle paso a sus sortilegios ni a sus burlas
amarro con espuma la mano que me abate
descubriendo en mis adentros un matiz de amable amargura
un ícono lánguido de suspiros y dulces tormentos 
mientras en mi cimiente late un corazón marchito
lóbrego y finito
pero jamás cobarde
un corazón que palpita sobre las ascuas benditas
mientras mi alma
ensimismada renace


Viento Serena

(Lala©2012)

y con su lengua liba la hombría de la niebla y la penumbra


Oscurantismo 

Guardando lo que me queda de carnes entre las piedras de mi condena
tras las esfinges de la niebla 
bordando mi lengua con los zafiros de un poema
dilato el útero de este verso que grita mientras pare lo que quema mis entrañas y aliento
Maldigo la hora en deshonra en la que la musa se declaró pía, limpia e inconclusa
dejando a un lado su diatriba
manchando con su sangre mora la nostalgia que la cicatriza 
a la vez que pintó con carmín morado la mueca en las caderas de un dilema
Sombra pérfida y perdida que cabalga en la espesura de un virgo sin cordura
arrasando con los latidos de una vulva en andadura
Luna menguante y taciturna que manosea la ambrosía de quien la enerva mientras la encumbra 
y con su lengua
liba la hombría de la niebla y la penumbra
Consortes endiosados en las cortes del ocaso 
acribillando con sus garras las malicias de los imberbes del Parnaso
mientras cavilan al despuntar el alba
en busca de un poema sin luz ni alma
y yo quedo quieta, inmóvil e impávida 
esperando que el numen se regrese a la estancia 

Viento Serena
(Lala©2012)